Guía de principios éticos para la adaptación en contextos autoritarios

Esta guía ofrece orientaciones prácticas y éticas para personas y organizaciones que actúan en contextos de represión, censura, vigilancia o violencia de Estado. No busca imponer reglas, sino abrir espacios de reflexión crítica, fortalecer la confianza colectiva y evitar que la adaptación se convierta en claudicación.

Adaptarse sin traicionar. Resistir sin exponerse innecesariamente. Cuidar sin callar.

  1. LA ÉTICA NO SE SUSPENDE EN TIEMPOS OSCUROS

    En contextos autoritarios, sostener principios es un acto de resistencia.

Adaptarse no significa resignarse ni justificar lo inaceptable. Incluso cuando las condiciones son hostiles, los valores que nos movilizan —la dignidad, la justicia, la solidaridad— deben seguir siendo nuestro eje.

📌 Criterios éticos clave:

No usar estrategias que comprometan la seguridad o integridad de otros.

No reproducir el lenguaje o la lógica del opresor para obtener ventajas.

No construir legitimidad sobre el silencio ajeno.

  1. LA FORMA TAMBIÉN ES FONDO

    El cómo hacemos las cosas importa tanto como el qué.

Una estrategia puede parecer efectiva (por ejemplo, conseguir permiso para operar), pero si exige callar temas fundamentales, excluir a compañeros o legitimar discursos falsos, su forma ya está reproduciendo la dominación.

📌 Preguntas guía:

¿Esta estrategia refuerza o debilita la autonomía del colectivo?

¿Perpetúa el miedo o la desconfianza?

¿A quién deja fuera?

3. CUIDAR LOS VÍNCULOS ES PARTE DE RESISTIR

La confianza es la base de toda acción colectiva.

En contextos represivos, se busca aislar, dividir, sembrar sospechas. Por eso, cuidar los vínculos es una práctica profundamente política. Escuchar, acompañar, sostener el silencio de quien no puede hablar, también es resistencia.

📌 Prácticas sugeridas:

  • No juzgar el miedo de otros.
  • Validar el silencio sin presionar.
  • Acompañar emocionalmente procesos de repliegue o autocuidado.

4. PROTEGER SIN DELATAR

La seguridad personal no puede garantizarse a costa de otros.

Hay situaciones límites donde alguien puede sentirse forzado a cooperar con el poder. Pero la delación —informar sobre otros sin su consentimiento— no es nunca una estrategia ética de adaptación. Lo urgente nunca justifica lo injusto.

📌 Líneas rojas:

Nunca entregar nombres, ubicaciones o información sensible sobre otros compañeros.

Nunca justificar la delación como “realismo político”.

5. RECONOCER ZONAS GRISES Y HABLARLAS EN COMUNIDAD

No todo es blanco o negro. Los dilemas deben hablarse, no ocultarse.

Hay decisiones difíciles que se toman bajo presión o miedo. El problema no es equivocarse: el problema es no tener espacios para reconocerlo, repararlo o discutirlo. Hablar en confianza es construir memoria colectiva.

📌 Herramientas posibles:

Círculos de confianza.

Protocolos de reparación ética.

Cartas abiertas, cartas sin destinatario, memoria interna.

6. CUESTIONAR EL “ACTIVISMO PERMITIDO” VACÍO

No basta con parecer activos: hay que sostener sentido.

Campañas neutras, alianzas ambiguas, gestos simbólicos que no dicen nada… A veces son lo único permitido, pero otras veces se convierten en rituales que legitiman la narrativa del poder. La ética exige claridad simbólica y narrativa.

📌 Ejemplos de riesgo:

Firmar acuerdos donde se ocultan las causas reales de la represión.

Participar en eventos oficiales sin denunciar el contexto.

7. NEGOCIAR, SÍ; CLAUDICAR, NO

No toda negociación es traición, pero hay que saber hasta dónde.

En dictaduras, a veces hay que dialogar para proteger a los nuestros. Pero ese diálogo debe tener límites claros: no puede implicar la exclusión de otros, la mentira o la validación del régimen.

📌 Pautas éticas:

Transparentar las condiciones de la negociación con la comunidad.

No hablar “en nombre de todos” sin mandato.

No ceder en los principios fundamentales (vida, verdad, justicia).

8. APRENDER DE LOS ERRORES SIN DESTRUIRNOS

La ética también es capacidad de reparación.

A veces, las estrategias fallan. A veces alguien se equivoca, actúa mal o se deja llevar por el miedo. Castigar o expulsar automáticamente rompe redes. Lo importante es crear condiciones para reconocer, reparar y seguir adelante.

📌 Enfoques posibles:

Prácticas restaurativas.

Espacios de verdad interna.

Compromisos de cambio visibles y sostenidos.

9. NO EXPONER A OTROS PARA GANAR LEGITIMIDAD CON LAS AUTORIDADES

Una estrategia que busca validación del poder suele comenzar entregando a los más «radicales».

Esto se ve cuando actores moderados intentan diferenciarse de otros tachándolos de “violentos”, “infantiles” o “inmaduros”. Pero ninguna estrategia ética puede construirse sobre la estigmatización de quienes resisten con más fuerza o más riesgo.

📌 Recomendaciones:

Nunca usar al compañero más vulnerable como “chivo expiatorio”.

No justificar tu lugar en la mesa excluyendo a otros.

10. EVALUAR REGULARMENTE SI LA ESTRATEGIA AÚN TIENE SENTIDO

Lo que fue útil ayer puede ser peligroso hoy.

Las condiciones cambian. La estrategia también debe cambiar. La adaptación ética implica estar dispuestos a revisar, soltar, corregir. No es debilidad; es responsabilidad política.

📌 Recomendación:

Hacer evaluaciones periódicas con tu colectivo.

Escuchar voces externas.

Revisar no solo eficacia, sino coherencia.

EPÍLOGO

Resistir es también preservar la ética cuando todo alrededor empuja al cinismo.
Adaptarse no puede implicar olvidar por qué luchamos.
Y si alguna vez lo hacemos, que podamos hablarlo, aprenderlo y volver a empezar.

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