Cómo cuidar y recuperar la confianza bajo contextos autoritarios

Los regímenes autoritarios contemporáneos no sólo gobiernan por la fuerza o el miedo, sino también a través de la destrucción deliberada de los lazos de confianza entre las personas

La confianza es la base de toda organización social autónoma. Cuando las personas confían entre sí, pueden colaborar, compartir información sensible, movilizarse, construir alternativas y resistir colectivamente. Sin confianza, se impone el aislamiento, el silencio y la parálisis: cada quien por su lado, todos desconfiando de todos.

En términos generales, la confianza es una expectativa positiva hacia la conducta de otros, incluso en condiciones de incertidumbre o vulnerabilidad.

Según el sociólogo Niklas Luhmann, la confianza “reduce la complejidad del mundo social”, permitiéndonos actuar sin tener toda la información. En contextos sociales, confiar es asumir que las otras personas no actuarán en tu contra.

1) Interacciones repetidas y predecibles

→ Cuando las personas se comportan de forma consistente en el tiempo, comienzan a generar expectativas positivas en los demás.

2) Normas compartidas y valores comunes

→ La confianza florece cuando los miembros de un grupo comparten valores éticos, culturales o políticos que guían el comportamiento.

3) Redes sociales de proximidad

→ Las comunidades cerradas o grupos pequeños suelen tener niveles más altos de confianza, porque se conocen entre sí y hay sanciones sociales si alguien rompe la norma.

4) Experiencias positivas previas

→ La confianza se acumula como capital: mientras más experiencias positivas de cooperación tengamos, más dispuestos estamos a confiar.

5) Instituciones justas y confiables

→ Cuando las reglas del juego son claras y hay mecanismos que castigan la traición o el abuso, la confianza interpersonal también se fortalece.

A) Traición o engaño

→ Una conducta percibida como “traición” (como una mentira, una promesa rota o un abuso) puede erosionar rápidamente la confianza construida.

B) Conflictos persistentes o polarización

→ En sociedades muy divididas o con discursos de odio, se reduce la confianza entre grupos sociales.

C) Desigualdad estructural

→ Cuando algunas personas tienen privilegios o impunidad, mientras otras enfrentan exclusión o abuso, se rompe la percepción de justicia y se pierde confianza.

D) Impunidad e instituciones corruptas

→ Si el sistema no castiga el abuso ni protege a los vulnerables, las personas tienden a desconfiar no solo del Estado, sino también entre sí.

E) Repetición de experiencias negativas

→ Un historial de violencia, estafas, abandono o represión puede instalar una “cultura de la desconfianza”.

1. 🔍 Fomentar la desconfianza generalizada («no te fíes de nadie»)

Crean mecanismos de vigilancia comunitaria y difunden rumores de infiltración: “Puede haber sapos en tu organización”, “tu compañero puede estar cooperando con el Sebin”.

Utilizan redes sociales para sembrar paranoia: crean cuentas falsas que desacreditan activistas, ONG o líderes comunitarios.

Infiltran agentes en movimientos sociales o partidos opositores, y luego hacen públicas grabaciones o chats para fracturar internamente.

📌 Resultado: se rompe la capacidad de actuar colectivamente por miedo a la traición.

2. 🤐 Criminalizar la solidaridad

Se penaliza ayudar: desde documentar violaciones de derechos hasta brindar apoyo humanitario puede ser considerado “traición”, “terrorismo” o “conspiración”.

Casos como el de Azul Positivo, Fundaredes o el abogado Kennedy Tejada muestran cómo la ayuda a otros se convierte en delito.

Esto envía un mensaje: “Cuidar al otro es peligroso. Mejor, sálvate solo.”

📌 Resultado: se mina la cultura del cuidado mutuo y se aísla a quienes resisten.

3. ⚖️ Cooptación selectiva y premios por lealtad

Se dividen movimientos sociales con prebendas: contratos, puestos, protección legal.

Se fomenta la “delación” o el suministro de información a cambio de impunidad o beneficios.

En sindicatos, comunas, colectivos o asociaciones, promueven líderes obedientes a cambio de cuotas de poder.

📌 Resultado: surge una desconfianza horizontal (“¿estará vendido?”), que impide consolidar liderazgos honestos.

4. 🎭 Simular pluralismo mientras desacreditan la voz crítica

Estimulan y crean “organizaciones espejo”: ONGs o sindicatos oficialistas que simulan participación ciudadana.

Acusan a las verdaderas organizaciones de ser “agentes del imperio” o “enemigos internos”.

Promueven discursos morales de traición: “quien critica está dañando la patria”, “quien disiente, divide”, “quien critica es un radical”.

📌 Resultado: quienes alzan la voz son aislados y atacados, mientras el resto teme expresarse.

5. 💥 Incentivar la competencia por recursos escasos

Los programas sociales (CLAP, bonos, becas) se distribuyen de forma discrecional, premiando la lealtad.

Las comunidades compiten entre sí por favores del Estado, en lugar de cooperar.

Esta “lógica de escasez y sumisión” desincentiva el altruismo o la organización independiente.

📌 Resultado: la solidaridad se sustituye por oportunismo y rivalidad.

6. 🧨 Normalizar la delación como estrategia de supervivencia

“No es malo ser patriota cooperante, es ser inteligente.”

“El que no se cuadra, no come.”

Se instala una ética de la supervivencia individual, donde se celebra la traición al otro como astucia.

📌 Resultado: se destruye el tejido moral y se hace impensable la lealtad colectiva.

En Venezuela, décadas de represión, manipulación, infiltración y cooptación han desgarrado los lazos que nos unían.

A continuación un llamado a reconstruir desde abajo: no sólo la organización, sino también el afecto, la palabra confiable y el cuidado mutuo.

Porque sin confianza no hay comunidad, y sin comunidad no hay resistencia.

🧱 1. Comprender la confianza: ¿Qué estamos reconstruyendo?

Confianza interpersonal: Saber que el otro no me va a traicionar.
Confianza colectiva: Saber que juntos podemos hacer algo significativo.
Confianza política: Creer que vale la pena seguir luchando por un país diferente.

🔍 “Confiar no es ser ingenuo. Es decidir que vale la pena seguir cuidándonos entre nosotros.”

🧨 2. ¿Cómo se rompe la confianza?

Identifica señales en tu entorno:

Rumores e infiltraciones sembradas desde el poder.
Promesas rotas o falta de transparencia interna.
Estigmatización de quien disiente.
Premios por delatar, castigo por cuidar.
Indiferencia sostenida frente al sufrimiento ajeno.

🔒 El miedo te encierra. La desconfianza te aísla. El poder gana cuando no hablamos entre nosotros.

🛠️ 3. ¿Cómo empezar a reconstruirla?

A. Comienza por ti

Cumple lo que prometes.
Sé transparente con lo que puedes y no puedes hacer.
Pide perdón si te equivocas. Restaura el valor de la palabra.

B. Crea espacios seguros

Reuniones pequeñas, en confianza.
Acordar desde el inicio cómo cuidarse entre sí.
No grabes, no expongas sin consentimiento. Genera pactos éticos.

C. Practica la “confianza gradual”

No todo el mundo necesita saber todo.
La confianza se construye paso a paso, con actos pequeños pero constantes.

🤝 4. Cuidar los vínculos: lo que sí funciona

Práctica concretaQué produce
Escucha activa y sin juicioAfecto y validación
Reconocer el trabajo del otroRespeto mutuo
Compartir la comida o el tiempoSentido de comunidad
Acompañar en momentos durosLealtad y memoria
Reír juntosFortalece vínculos invisibles

🌱 Las organizaciones más fuertes no son las más numerosas, sino las que más se cuidan entre sí.

🔄 5. Qué hacer cuando la confianza se ha roto

No ocultes el conflicto. Hablarlo evita que crezca como rumor.
Escucha antes de juzgar. Pregunta: ¿qué pasó? ¿qué dolió? ¿qué se necesita?
Ofrece reparación si fuiste tú quien falló. No basta pedir disculpas, hay que restaurar.

Aprende a soltar con dignidad. Si alguien no quiere seguir, no lo obligues. Cuida los cierres de la conversación.

📡 6. Tejer confianza en red

Haz visible lo que otros hacen bien. Recomienda. Multiplica.
No caigas en la lógica de “todos compiten”. La resistencia no es una carrera.
Conecta entre barrios, regiones, generaciones. Que nadie luche solo.

🧠 7. Enfrentar la cultura del “sálvese quien pueda”

El régimen quiere que pienses que estás solo.

La mejor respuesta es practicar el cuidado radical:

«Nos cuidamos, aunque no pensemos igual.
Nos respetamos, aunque seamos de grupos diferentes.
Confiamos, porque no hay otra forma de vivir con dignidad.»

  1. “Te confío esta historia”

    Objetivo:
    Fortalecer vínculos mediante el acto de compartir una experiencia personal significativa, en un entorno de respeto y cuidado.

¿Cómo se hace?
Forma un círculo pequeño (ideal: 6–10 personas).

Cada quien, en su turno, completa la frase:

“Hoy quiero confiarles esta historia que me marcó…”

Puede ser algo relacionado con su activismo, su vida en comunidad, un momento de miedo, o una experiencia donde aprendió a confiar o a resistir.

El resto del grupo escucha sin interrumpir, sin juzgar, sin comentar.

🔒 Regla de oro: Todo lo que se comparte, se queda en el grupo.

🎯 Este ejercicio funciona muy bien cuando:

El grupo se acaba de formar.
Ha habido tensiones internas.
Se necesita crear conexión antes de un trabajo colectivo.

🔁 2. “Círculo de palabras”

Objetivo:
Crear un espacio donde todas las voces tengan lugar, restaurando la escucha y la horizontalidad.

¿Cómo se hace?
Las personas se sientan en círculo.

Se propone una pregunta significativa. Ejemplos:

“¿Qué me da fuerza en este momento?”
“¿Qué me impide confiar más?”
“¿Qué gesto de otro me ha hecho sentir acompañado/a?”

Se usa un objeto de palabra (piedra, libro, planta, etc.). Solo habla quien lo tiene en la mano.

Se pasa el objeto de forma voluntaria o siguiendo el sentido del círculo.

Nadie interrumpe ni comenta lo que otro dice. Solo se escucha.

💡 Se puede cerrar con un gesto colectivo: una palabra final, una canción, un abrazo en cadena.

🎯 Ideal para:

Resolver tensiones.
Cerrar un encuentro.
Recuperar la voz en grupos que han vivido represión o silencio prolongado.

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